OPEX

Servicios OPEXenergy en Ciclos Combinados

Ciclos Combinados

Repuestos en una Central de Ciclo Combinado

ÍNDICE:

1. TIPOS DE REPUESTOS.

2. CRITERIOS DE SELECCIÓN.

3. CONSUMIBLES (REPUESTOS TIPO C).

4. MATERIAL ESTÁNDAR HABITUAL.

5. RECOMENDACIONES DEL FABRICANTE.

6. INVENTARIOS.

1. TIPOS DE REPUESTOS.

Desde un punto de vista práctico, con el objetivo de fijar el stock de repuesto, la clasificación que podemos hacer puede ser la siguiente:

Tipo A: Piezas que es necesario tener en stock en la planta, pues un fallo supondrá una pérdida de producción inadmisible. Éste, a su vez, es conveniente dividirlo en tres categorías:

1)    Material que debe adquirirse necesariamente al fabricante del equipo. Suelen ser piezas diseñadas por el propio fabricante, como son los álabes.

2)    Material estándar. Es la pieza incorporada por el fabricante del equipo y que puede adquirirse en proveedores locales, tuberías, filtros, etc.

3)    Consumibles. Son aquellos elementos de duración inferior a un año, con una vida fácilmente predecible, de bajo coste, que generalmente se sustituyen sin esperar a que den síntomas de mal estado. Su fallo y su desatención pueden provocar graves averías.

-  Tipo B: Piezas que no es necesario tener en stock, pero que es necesario tener localizadas. En caso de fallo, es necesario no perder tiempo buscando proveedor o solicitando ofertas. De esa lista de piezas que es conveniente tener localizadas deberemos conocer, pues, proveedor, precio y plazo de entrega.

 

-  Tipo C: Consumibles de consumo habitual. Se trata de materiales que se consumen tan a menudo que es conveniente tenerlos cerca, pues ahorra trámites burocráticos de compra y facilita la operatividad del departamento de mantenimiento.

 

-   Tipo D: Piezas que no es necesario prever, pues un fallo en ellas no supone ningún riesgo para la producción de la planta (como mucho, supondrá un pequeño inconveniente).

  

2. CRITERIOS DE SELECCIÓN.

Hay cuatro aspectos que debemos tener en cuenta a la hora de seleccionar el stock de repuesto:

2.1 Criticidad del fallo.

Los sistemas críticos son, aquéllos cuyo fallo afecta a la seguridad, al medioambiente o a la producción de energía. Por tanto, las piezas necesarias para subsanar un fallo que afecte de manera inadmisible a cualquiera de esos tres aspectos deben ser tenidas en cuenta como piezas que deben integrar el stock de repuesto.

2.2 Frecuencia de consumo.

Tras el análisis del histórico de averías, o de la lista de elementos adquiridos en periodos anteriores, entre uno o dos años, puede determinarse que elementos se consumen habitualmente. Todos aquellos elementos que se consuman habitualmente y que sean de bajo coste deben considerarse como firmes candidatos a pertenecer a la lista de repuesto mínimo. Así, los elementos de bombas que no son críticas pero que frecuentemente se averían, deberían estar en stock, retenes, rodetes, cierres, etc. También, aquellos consumibles de cambio frecuente, aceites y  filtros, deberían considerarse.

2.3 Plazo de aprovisionamiento.

Algunas piezas se encuentran en stock permanente en proveedores cercanos a la planta. Otras, en cambio, se fabrican bajo pedido, por lo que su disponibilidad no es inmediata, e incluso, su entrega puede demorarse meses.

Aquellas piezas que pertenezcan a equipos críticos cuya entrega no sea inmediata, deberían integrar el almacén de repuesto. Aquellas piezas que aún no pertenecientes a equipos A o críticos, puedan suponer que un equipo B permanezca largo tiempo fuera de servicio deben considerarse igualmente en esa lista.

2.4 Coste de la pieza.

Puesto que se trata de tener un almacén con el menor capital inmovilizado posible, el precio de las piezas formará parte de la decisión sobre el stock de las mismas. Aquellas piezas de gran precio grandes ejes, coronas de gran tamaño o equipos muy especiales, no deberían mantenerse en stock en la planta, y en cambio, deberían estar sujetas a un sistema de mantenimiento predictivo eficaz. Para estas piezas también debe preverse la posibilidad de compartirse entre varias plantas. Algunos fabricantes de turbinas, por ejemplo, ofrecen este tipo de servicio.

3. CONSUMIBLES (REPUESTO TIPO C).

Se definen como consumibles aquellos elementos que pierden sus cualidades con el uso, y que han de ser reemplazados después de un número determinado de horas de servicio. Generalmente el plazo es inferior a un año. Entre los elementos consumibles más habituales en una central térmica están los siguientes elementos:

1)    Filtros.

2)    Lubricantes de todo tipo.

3)    Adhesivos.

4)    Discos de ruptura.

5)    Material de limpieza.

6)    Elementos de estanqueidad estándar, como juntas tóricas de tamaños y materiales comunes, empaquetadura, junta que pueden fabricarse artesanalmente a partir de pliegos, juntas espirometálicas de materiales y diámetros comunes, etc.

7)    Consumibles de taller, como discos de corte, electrodos de soldadura, trapos, etc.

8)    Material desecante.

9)    Lámparas y bombillas.

10) Ánodos de sacrificio.

11)    Escobillas de motores.

12)     Álumina o material adsorbente para desecadores.

 

4. MATERIAL ESTÁNDAR HABITUAL.

Se trata de repuesto genérico que puede ser adquirido localmente a diversos proveedores. El material estándar habitual suele ser el siguiente:

1) Tornillería.

2)    Racorería.

3)    Repuesto genérico eléctrico (magnetotérmico, relés, diferenciales, fusibles).

4)    Repuesto genérico hidráulico y neumático.

5)    Correas, cadenas y elementos de transmisión de movimientos estándar.

 

Es conveniente estudiar en detalle la necesidad de incorporar este repuesto al stock permanente en planta. En general, su decisión debe estar relacionada con el plazo de entrega y con el coste. Respecto a los elementos estándar de bajo coste puede ser rentable adquirirlos, pues el coste de parada de un equipo durante el tiempo de aprovisionamiento puede tener un coste superior a su valor. Respecto al plazo de entrega, muchos proveedores locales ofrecen servicios de entrega muy breve, incluso inmediata, lo que puede hacer interesante trasladar el stock a estos proveedores.

5. RECOMENDACIONES DEL FABRICANTE.

Al igual que en el caso del mantenimiento programado a efectuar en los equipos, el fabricante no es, en muchas ocasiones, una fuente de información absolutamente fiable. En primer lugar porque en muchos casos sólo los fabrica, no los mantiene, y no tiene experiencia en ese campo. En segundo lugar, porque su objetivo es  ganar dinero vendiendo repuestos, que no tiene por qué coincidir necesariamente con el nuestro. En último lugar, porque no conoce la importancia relativa del equipo en el sistema  , ya  que no es lo mismo prever el repuesto necesario para una bomba crítica, que es única, que para una bomba no crítica que esté duplicada, por ejemplo.

Por tanto, seguir sus  recomendaciones en ocasiones puede acarrearnos tener almacenes de repuesto mal dimensionados, por exceso o por defecto.

Es necesario seguir las recomendaciones del fabricante en aquellos equipos en los que no se tiene suficiente experiencia como para hacer una selección adecuada. Pero el 90 % de los equipos de una central térmica son equipos genéricos (motores, bombas, sensores, transmisores, válvulas, tuberías), y en éstos es inadmisible seguir estrictamente las recomendaciones del fabricante sin realizar un estudio detallado.

6. INVENTARIOS.

Para evitar los inconvenientes derivados de la realización de inventarios generales, si se dispone de un sistema informático en el que se registre el stock y las entradas y salidas de materiales, debe organizarse un sistema de inventarios por zonas, de manera que con una periodicidad muy corta el personal de almacén realice un inventariado parcial de una de esas zonas. Al final del año, debería haberse completado el inventariado total. Igualmente, es conveniente realizar unos muestreos aleatorios, para comprobar que las cantidades que figuran registradas en el sistema informático o en el sistema de gestión que se utilice se corresponden con lo que  realmente hay en planta.

Se debe tenerse especial cuidado en los periodos de gran actividad en mantenimiento, paradas programadas y revisiones generales, ya que las urgencias y el alto número de movimientos hacen que en estas épocas se produzcan grandes números de movimientos incontrolados. Antes de una parada programada, el almacén central debería reforzar su plantilla, para facilitar la labor de mantenimiento y evitar la pérdida de control.

Politica de privacidad